Elizardo Sanchez : ¿Qué ha cambiado en Cuba?

 

Elizardo Sanchez

A mediados de marzo tuvimos el placer de acoger en Lyon a Elizardo Sánchez y Barbara Estrabao, el presidente y la abogada de la CCDHRN Comisión cubana de Derechos humanos y Reconciliación Nacional que es apoyada por AEDH desde hace más de quince años. Una buena ocasión para recapitular sobre la situación actual en Cuba.

La Unión europea UE acaba de poner término a la “posición común” aplicada desde 1996 y que limitaba las relaciones políticas, diplomáticas y culturales con Cuba. El 14 de marzo pasado, Laurent Fabius, recibió en el Ministerio de Asuntos exteriores francés a su homólogo el ministro cubano de Relaciones exteriores. ¿Cómo percibe usted el diálogo que se inicia actualmente entre las autoridades cubanas y la Unión europea?

Elizardo Sanchez: Esperamos los resultados con escepticismo ya que las autoridades cubanas tienen la costumbre de hacer promesas y después no cumplirlas. Nuestro objetivo no es oponernos al inicio de dicho dialogo pero insistimos en la necesidad de que la Unión europea no descuide la cuestión de los Derechos humanos en ese diálogo político con Cuba. Los representantes de las principales organizaciones de la sociedad civil cubana, entre ellas la nuestra, se acaban de poner de acuerdo sobre un comunicado común que destaca las cuatro reivindicaciones fundamentales en la coyuntura actual: la liberación sin condiciones de todos los prisioneros políticos, el fin de la represión de las manifestaciones pacíficas del movimiento por los derechos humanos y la democracia, el respeto por el Estado cubano de los compromisos internacionales, en particular los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el derecho laboral y las libertades sindicales y, por último, el reconocimiento por el Estado de la legitimidad de la sociedad civil cubana independiente. Estas son las exigencias que queremos plantear ante la comunidad internacional y en especial ante los Estados miembros de la UE.

En relación con las detenciones de carácter político en Cuba a las que usted hace alusión ¿cuál es la situación en la actualidad?

ES: Según nuestro último recuento en febrero 2014, hay 82 detenidos políticos en Cuba.

Se puede considerar que se trata de una cifra relativamente baja en comparación con los miles de prisioneros políticos de los años 1970/80, en la época en la que yo mismo estuve encarcelado casi ocho años. Sin embargo, para un país como Cuba, que no está confrontado a una situación de conflicto o de violencia política, es una cifra elevada. Actualmente el gobierno procura limitar el número de detenidos políticos para mejorar su imagen internacional. La nueva estrategia consiste en acusar a los opositores políticos de delitos comunes, en particular de “peligrosidad predelictiva”. Este “delito”, prevista en el Código penal cubano, permite condenar hasta 4 años de prisión a todo aquel que sea considerado como “socialmente peligroso” sin que haya cometido ningún delito. Además, en estos últimos años se han multiplicado las detenciones de corta duración (de varias horas a varios días) de opositores políticos y defensores de derechos humanos. En 2013, nuestra Comisión ha contabilizado más de 6 400 casos. Es lo que algunos periodistas llaman “represión política de baja intensidad”.

¿Qué actividades lleva a cabo su organización en relación con los detenidos?

ES: Intentamos ayudar no solamente a los prisioneros políticos sino también a los presos comunes. Procuramos asistencia jurídica a los detenidos y sus familias para que puedan reivindicar sus derechos de forma legal y pacífica. Contamos con “observadores de derechos humanos” en cada provincia. El trabajo de los observadores se basa en una red de informadores voluntarios compuesta principalmente por familiares de los detenidos que les proporcionan informaciones sobre las detenciones arbitrarias.

En Cuba más de 70 000 personas están recluidas en centros de detención y campos de trabajo. Es una cifra comparable con el número de detenidos en Francia, sólo que Cuba tiene 11 millones de habitantes. Miles de personas están en prisión injustamente. Vivimos bajo el mismo sistema político desde hace 56 años. Es un sistema totalitario, que viola sistemáticamente los derechos humanos: derechos civiles, políticos, sociales o culturales. En realidad, somos 11 millones de detenidos ya que este gobierno ha convertido Cuba en una enorme prisión a cielo abierto.

 

 

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