Hissène Habré condenado

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El 27 de abril de 2017, la Corte de Apelación de las Cámaras Africanas Extraordinarias (CAE), basada en Dakar, a confirmado la condena de Hissène Habré a una pena de prisión a perpetuidad por crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y crímenes de tortura. El 30 de mayo 2016, había sido condenado en primera instancia a esta misma pena y rabia ejercido su derecho de apelación. La condena es entonces definitiva.

No es una exageración decir que es algo histórico. Por la primera vez, un antiguo jefe de estado africano ha sido juzgado por una jurisdicción africana, en un país diferente de donde se cometieron las atrocidades.

Es una aplicación notable del concepto de derecho internacional de la competencia universal en nombre del cual el autor presumido de crímenes particularmente graves puede ser juzgado en donde sea, sin importar la nacionalidad del autor y de las víctimas. Las CAE fueron creadas a través de un acuerdo entre Senegal, donde residía Habré y la Unión Africana. El tribunal está compuesto de jueces de varias nacionalidades africanas.

Esta condena puso fin a 17 años de lucha, una lucha que solo fue posible gracias a las víctimas y al apoyo de un grupo de ONGs bajo el “Comité Internacional para un Juicio Justo de Hissène Habré” del cual Agir Ensemble pour les Droits de l’Homme es miembro junto con otras 7 asociaciones.

Dictador sangrando de Chad de 1982 a 1990, Habré, derrocado por Idriss Déby - el presidente actual - había huido del país hacia Senegal, sin olvidar apoderarse de todo el dinero del Estado. En Dakar, había vivido tranquilamente, haciéndose pasar por un musulmán devoto, y formando una nueva familia.

En julio 2000, acompañamos a un grupo de víctimas a interponer una demanda en el Palacio de Justicia de Dakar. No pensamos que seria el inicio de una lucha que duraría 17 años con incontables desafíos, que habría que apelar a la justicia belga, que había reconocido la competencia universal y que, después de una investigación rigurosa, solicitaría en vano la extradición de Habré, seguida de la Corte Internacional de Justicia y de la Unión Africana. El caso era, a pesar de todo, sólido, las pruebas muchas al igual que los testimonios.

Desde 1992, el Señor Mahamat Hassan Abakar, entonces magistrado y presidente de la comisión de investigación, con quien me reuní en su oficina en N’djamena, me comparta su estupefacción frente a la amplitud de los crímenes y estimaba el número de víctimas en 40 000. Souleyman Guengueng, un sobreviviendo torturado durante su detención, acababa de crear la asociación de víctimas del regimen de Hissène Habré.

Ahora que la justicia ha sido pronunciada, es importante rendir homenaje a estos dos hombres sin los cuales Habré hubiera permanecido impune. El compromiso de las víctimas y su perseverancia fue un factor determinante en ese éxito. A este homenaje, debemos igualmente mencionar al americano Reed Brody, portavoz de Human Rights Watch, quien mantuvo el compromiso hacia las víctimas de consagrar todos sus esfuerzos a esta causa. Efectivamente, en el transcurso de los años, viajó 26 veces a Chad. Pero también la chadiana Jacqueline Moudeina, responsable del colectivo de abogados de la parte civil.

Este juicio fue justo, tal como lo quisimos : Habré tuvo todas las posibilidades de defensa, de apelar a la sentencia en primera instance y de producir testimonios. Los medios financieros reunidos, por lo general de la parte de varios estados Africanos y otros, permitieron asegurar los costos de un juicio que solo Senegal no habría podido afrontar. Esto también permitió abrir los gastos de traslado (Dakar se encuentra a 4000 kms de N’Djamena) y de estadía de 93 testigos, en su mayoría, pero no únicamente, sobrevivientes venidos de Chad.

La condena definitiva del Pinochet africano dará esperanza a todas las víctimas de dictadores torturadores y asesinos en todo el planeta, se inscribirá en la historia como el día en que un grupo de sobreviviendo finalmente ganó la batalla contra su torturador. Es un hito en la historia Africana pero no solo eso : todos los dictadores ahora saben que no podrán escapar de la justicia, no importa adonde vayan o cuanto tiempo haya transcurrido desde la comisión de los crímenes.

Habré, 74 años, pasará los últimos años de su vida en prisión y Souleyman Guengueng puede expresar el sentimiento de todos los sobrevivientes y familias de desaparecidos al decir, saliendo de la última audiencia : “ Estoy finalmente en paz ”.

André Barthélémy

 

 

 

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