África Central: arraigo de los regímenes autoritarios

 2017 03 burundi

Mientras que los años 90 estuvieron marcados por el crecimiento del pluralismo político y la creación de elecciones competitivas, esta dinámica democrática se encuentra hoy invertida en África Central. Los abusos autoritarios, los « golpes de estado constitucionales » y el fraude electoral se generalizan, socavando toda esperanza de una alternancia política y del fortalecimiento del estado de derecho.

Las reformas de los años 1990 en los países de África Central habían hecho nacer la esperanza de una « transición democrática ». La limitación de los mandatos presidenciales, el nacimiento del multipartidismo y la organización de elecciones plurales eran vistos, acertadamente, como verdaderos avances democráticos.

Pero, desde los años 2000, ha habido una multiplicación de los « golpes de estado constitucionales », cuando el presidente permanece en poder eliminando las limitaciones al mandato establecidas en la Constitución. De este modo, Paul Biya se mantiene en el poder desde 1982 en Camerún, Ali Bongo y su familia desde 1967 en Gabón. En cuanto a Denis Sassou Nguesso, dirige el país desde hace 32 años (de 1979 a 1992 y luego desde 1997) en la República del Congo. Estas medidas han reforzado los sistemas políticas organizadas alrededor del acaparamiento del poder y sus riquezas, para el beneficio de los dirigentes y sus cercanos.

Las últimas elecciones presidenciales en la República del Congo, Burundi y Gabón, estuvieron todas marcadas de irregularidades graves, provocando levantamientos y movimientos de contestación social reprimidos violentamente por las autoridades.

En el Congo, Denis Sassou Nguesso fue reelecto en abril 2016. Los partidos de la oposición, la sociedad civil y varios países occidentales reportaron las irregularidades generalizadas afectando la honestidad, credibilidad y transparencia de la elección. Estos fraudes masivos generaron un clima de levantamiento popular en Brazzaville, resultando en detenciones masivas y arrestos de jóvenes en las zonas del sur de la capital, conocidos por ser cercanos a la oposición.
 
En Burundi, el presidente Nkurunziza fue reelecto de manera fraudulenta para un tercer mandato en el mes de julio 2015, en un contexto de crisis política grave marcada por manifestaciones populares, un éxodo masivo y una tentativa de golpe de estado fracasada (en mayo 2015). La violencia ejercida por las fuerzas gubernamentales y las milicias afiliadas al poder en contra de los presumidos opositores al régimen se manifestó a través de olas de arrestos, detenciones arbitrarias y el uso de la tortura a gran escala.

En cuanto a Gabón, el país pasa también por una crisis política grave, consecuente a la contestación de los resultados de la elección presidencial del 27 de agosto. De acuerdo a los datos oficiales, el presidente de la república, Ali Bongo, fue reelecto con el 49,8 % de los sufragios. Jean Ping, su competidor, afirmó que la taza de participación en la provincia de Haut-Ogooue (feudo de Ali Bongo en el sureste del país), que llegó al 99,93% y dio más del 95% de los sufragios al presidente actual, fue exagerada para asegurar la victoria de Ali Bongo. Estas sospechas fueron confrontadas por la misión de observadores electorales de la Unión Europea quien insistió en “la opacidad revelada en la gestión del proceso en esta provincia” y consideró que “un análisis sobre la cantidad de no votantes y de votos en blanco y anulados revela una evidente anomalía en los resultados finales en Haut-Ogooue”.

 

Joël Phalip

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn